Duele saber que ESO ya fue.
Que aunque CAMINE hacia a tras mediante RECUERDOS (que se anudan a vivencias),
el TIEMPO va hacia ADELANTE....
Cuando la NOSTALGIA viene de visita
y se queda a hacernos compañía,
solo anuncia el PASADO.
Ella, es la que termina de cerrar una puerta que no podemos seguir esperando.
24-3-14
Más Acá.. ...Más Allá...
viernes, 31 de octubre de 2014
martes, 22 de julio de 2014
Enamoradizos Anónimos
Eran dos personas comunes y silvestres
sentadas en un parque, uno en cada lado,
esperando por encontrarse,
que durante el día, se pasaban las horas mirando al cielo
para no mirar en su corazón,
porque si no,
iban a tener que escuchar las verdades
más profundas y temibles de todas:
el AMOR que sentían.
Ese que no se puede esconder,
no se disimula,
no se calla,
no se ensordece en ningún recital,
y crece
cre
ceeeeeeeeee
cre
ceeeeeeeee
al ritmo de un péndulo de un antiguo reloj.
Y cada vez se hace más profundo,
las raíces se van instalando,
toman tu cuerpo,
tus palabras,
tus miradas,
tus silencios
y los minutos que tardan en volver a verse.
Todo era anónimo para ellos,
no para los demás
que los observaban en silencio
esperando que las palabras los enreden
y los una, al ritmo de las escenas vividas.
sentadas en un parque, uno en cada lado,
esperando por encontrarse,
que durante el día, se pasaban las horas mirando al cielo
para no mirar en su corazón,
porque si no,
iban a tener que escuchar las verdades
más profundas y temibles de todas:
el AMOR que sentían.
Ese que no se puede esconder,
no se disimula,
no se calla,
no se ensordece en ningún recital,
y crece
cre
ceeeeeeeeee
cre
ceeeeeeeee
al ritmo de un péndulo de un antiguo reloj.
Y cada vez se hace más profundo,
las raíces se van instalando,
toman tu cuerpo,
tus palabras,
tus miradas,
tus silencios
y los minutos que tardan en volver a verse.
Todo era anónimo para ellos,
no para los demás
que los observaban en silencio
esperando que las palabras los enreden
y los una, al ritmo de las escenas vividas.
martes, 13 de mayo de 2014
Una salida no tan desapercibida
Ella salió de su lugar de trabajo por diez minutos, casi desapercibida por el resto, para sacar unas fotocopias a la vuelta de la esquina. Cuando cruzó la puerta y llegó a la calle, oyó un ruido un ruido extraño para ese horario y en ese barrio. Fue directo hacia ella, la atravesó, la enmudeció y se derrumbó. La bala la dejó tendida en la vereda.
Durante su caída ella se preocupaba porque nadie sabía que se encontraba ahí, fuera de su escritorio, alejada de sus compañeros, extrañando poder seguir caminando hasta la fotocopiadora , como algunas veces lo había hecho. No tenía celular y su preocupación era si la ART cubriría ese accidente; aunque inmediatamente su preocupación fue si alguien llamaría a la ambulancia.
En ese mismo instante Jeremías, uno de los muchachos del lava autos del barrio, la venía siguiendo con la mirada, y cuando vio la escena del disparo le importó un carajo el auto al que le estaba pasando el trapo para secarlo y que no le queden marcas de agua; tampoco pensó en su jefe o en los posibles descuentos si salía de su trabajo, solo le importó Magda.
Cruzó la calle sin mirar, afortunadamente el 71 no se lo llevó puesto, porque Dios es grande. La agarró en sus brazos, llamó al 911 y declaró el estado de urgencia de aquella joven a la cual le sonreía todas las mañanas, y que en esos momentos se apagaba.
Hacía dos años y medio que se sonreían. Poco a poco fue generando micro encuentros para iniciar diálogos y así poder conocer su nombre. Los pedacitos que sabía de ella le encantaban. El percibía que a ella también le gustaba encontrarse con él y lo buscaba apenas salía a fumar, esperando que él se cruce y le pida fuego. Lamentaban que ese cigarrillo no durará más, así esos encuentros podrían extenderse por un instante más.
Diez y diez de la mañana de ese miércoles Carlos y Alberto se encontraban discutiendo sobre los problemas que estaban teniendo con los repartos de esa semana. Para Carlos, esa fue la gota que rebalsó el vas. Estaba cansado de salvar su negocio de los errores, cometidos día tras día,de su socio y amigo. Pero como dice más arriba, estaba agotado. Agotado de soportar y solucionar y que todo se venga abajo.
Esa fue su última discusión, ya que él sacó del escritorio un arma y le disparó, sin ninguna explicación. Nada más que su objetivo no se cumplió, ya que la bala no alcanzó a Alberto; continuó el trayecto por la ventana, se adelantó al 71, y dejó tirada en el suelo a Magda.
Jeremías no le soltó la mano en todo el recorrido hacia la clínica. El sabía que ese no sería su final, sino el punto de partida entre ellos. Ese disparo le dio el impulso para enfrentarla y animarse a quererla sin excusas de por medio.
domingo, 27 de abril de 2014
Sintiendo los pies
La caída fue en cámara lenta. Cuando llegué al suelo, no me importó si alguien más estaba ahí, me sentía fuera del tiempo. Miré hacia el cielo oscuro y me dije " ahora ésto...". Al instante, aunque para mí el momento me había congelado, un caballero me ayudó a levantarme y me preguntó si estaba bien, le respondí que sí y espere a que el semáforo me deje salir de la escena.
El dolor apareció y se quedó un rato conmigo. Ahí es cuando empecé a escuchar a mis pies, a dejarlos ir, a que me lleven hacia un lugar posible, capaz me estaban indicando que no tenía que ir, o que si.
A veces uno se dirige hacia donde sabe que no tiene que ir, pero que indudablemente es necesario para dejar un camino a tras y poder construir otros nuevos, otras oportunidades como me dijo un amigo.
Es como el "pan y queso", que dos personas, para tomar una decisión, se enfrentan en una línea imaginaria, y comienzan a caminar, dando un paso a la vez, bien pegaditos, bien amontonados sin dejar espacio entre sí. Hasta que finalmente los pies se tocan y uno pisa al otro... a veces con el amor pasa lo mismo. El tema es cuando uno se enfrenta con uno mismo en esa línea imaginaria, y llega el momento donde te pisas o caes en vos mismo, en tu realidad, en tus miedos mas ocultos.. lo bueno es que te levantas y seguís caminando
lunes, 14 de abril de 2014
Sintiendo sin luz
Que bueno fue llegar al edificio, saludar a una extraña, tratar de meter la llave en ese pequeño espacio donde corresponde, mirarme al espejo y ver una sonrisa
Subí la escalera hasta que me encontré con la puerta de mi casa, vi una pequeña luz asomarse por debajo de la misma, la cual provenía de la calle, atravesando el balcón y todo el departamento para por fin aparecer junto a mis pies a punto de ingresar.
Fue un placer entrar y no tener luz, me permitió estar en mi casa, junto a mí y a mis pensamientos. Los ruidos de la calle se reducen al transitar ese estado, solo la lluvia y mi llamador de ángeles ( como le dice la gente), se siente en primer plano además del viento.
No solo los ruidos del fuera se aplacan, sino que los de adentro desaparecen, permitiendo que los latidos del corazón y los pensamientos iluminen el espacio.
Veo la lluvia gracias a la luz de la calle; la escucho caer y la siento en el aire. Esta secuencia me calma y me excita, empujándome al papel, para luego comenzar a escribir. Poco a poco las palabras se hacen presentes a través de mi mano, las repito y me aturden por dentro, sin darme cuenta que desde que entré, todavía no he abierto la boca ni emitido sonido alguno.
De pronto escucho el ruido de los electrodomésticos indicando que la luz ha vuelto, pero yo me quedo inmóvil junto a la venta. Prefiero perdurar un rato más en este espacio que se abrió ante mí.
Subí la escalera hasta que me encontré con la puerta de mi casa, vi una pequeña luz asomarse por debajo de la misma, la cual provenía de la calle, atravesando el balcón y todo el departamento para por fin aparecer junto a mis pies a punto de ingresar.
Fue un placer entrar y no tener luz, me permitió estar en mi casa, junto a mí y a mis pensamientos. Los ruidos de la calle se reducen al transitar ese estado, solo la lluvia y mi llamador de ángeles ( como le dice la gente), se siente en primer plano además del viento.
No solo los ruidos del fuera se aplacan, sino que los de adentro desaparecen, permitiendo que los latidos del corazón y los pensamientos iluminen el espacio.
Veo la lluvia gracias a la luz de la calle; la escucho caer y la siento en el aire. Esta secuencia me calma y me excita, empujándome al papel, para luego comenzar a escribir. Poco a poco las palabras se hacen presentes a través de mi mano, las repito y me aturden por dentro, sin darme cuenta que desde que entré, todavía no he abierto la boca ni emitido sonido alguno.
De pronto escucho el ruido de los electrodomésticos indicando que la luz ha vuelto, pero yo me quedo inmóvil junto a la venta. Prefiero perdurar un rato más en este espacio que se abrió ante mí.
lunes, 24 de marzo de 2014
Plaza Castelli
Hacía mucho que no estaba en la plaza. La idea era acompañar a un amigo hasta la estación del tren que queda en frente. Volví por Rayuela, y así fuimos, él, rayuela bajo el brazo y yo hasta nuestro destino; pero al final, la salida se convirtió en otra cosa, fuimos a merendar y ver una exposición de arte.
Luego sí lo acompañé a la estación y cuando el tren partió ahí rumbié para la plaza.
El sol brillaba entre los árboles, las familias se acomodaron entre el pasto, los asientos y los caminitos internos de la plaza, jugando y cuidando de los niños que disparaban por todos lados.
Encontré un banco y rayuela volvió a surgir para mí.
Comencé a tener un poco de frío, eso logró que salga del papel y vuelva a la otra realidad que me convocaba.
Me gusta sentir el olor a rocío que cae sobre nosotros, viene acompañado del olor a pasto y juventud, que me recuerda a los campamentos del colegio, donde la preocupación era si había suficiente leña para el fogón, y con quienes compartías la carpa a la noche.
Ver a los niños jugar me encanta, porque me recuerda a cuando jugaba y corría por la plaza cerca de mi casa.
La gente junta, reunida, en círculos, tomando mate y los niños jugando entre sí, sin restricciones, que lindos momentos e imágenes quedaron plasmados en mi retina.
Burbujas de fondo y bicicletas montadas por niñas llena de júbilo y pasión me dieron la despedida de la plaza, solo por hoy.
Luego sí lo acompañé a la estación y cuando el tren partió ahí rumbié para la plaza.
El sol brillaba entre los árboles, las familias se acomodaron entre el pasto, los asientos y los caminitos internos de la plaza, jugando y cuidando de los niños que disparaban por todos lados.
Encontré un banco y rayuela volvió a surgir para mí.
Comencé a tener un poco de frío, eso logró que salga del papel y vuelva a la otra realidad que me convocaba.
Me gusta sentir el olor a rocío que cae sobre nosotros, viene acompañado del olor a pasto y juventud, que me recuerda a los campamentos del colegio, donde la preocupación era si había suficiente leña para el fogón, y con quienes compartías la carpa a la noche.
Ver a los niños jugar me encanta, porque me recuerda a cuando jugaba y corría por la plaza cerca de mi casa.
La gente junta, reunida, en círculos, tomando mate y los niños jugando entre sí, sin restricciones, que lindos momentos e imágenes quedaron plasmados en mi retina.
Burbujas de fondo y bicicletas montadas por niñas llena de júbilo y pasión me dieron la despedida de la plaza, solo por hoy.
sábado, 22 de marzo de 2014
mezclas en particular
Cada uno tiene su esencia, sus componentes y día a día los selecciona para formar nuevas recetas,
pero no dejan de ser esos los ingredientes.
Ellos, son los que forman nuestra naturaleza. A veces éstos, me hacen sentir culpable, pero en otras oportunidades me agradecen que los haya reunido, y piden que los ponga en ese orden, de la misma manera y en el tiempo exacto para repetir dicha mezcla.
Lo que no entienden los ingredientes, es que no se puede repetir, cada día es uno en particular, y uno mismo también cambia.
Lo bueno es saber todas las mezclas posibles con tus propios ingredientes, conocer tu naturaleza, para poder habitarla libremente.
pero no dejan de ser esos los ingredientes.
Ellos, son los que forman nuestra naturaleza. A veces éstos, me hacen sentir culpable, pero en otras oportunidades me agradecen que los haya reunido, y piden que los ponga en ese orden, de la misma manera y en el tiempo exacto para repetir dicha mezcla.
Lo que no entienden los ingredientes, es que no se puede repetir, cada día es uno en particular, y uno mismo también cambia.
Lo bueno es saber todas las mezclas posibles con tus propios ingredientes, conocer tu naturaleza, para poder habitarla libremente.
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